Este es el primer libro que leo de Dan Simmons (mi escritor preferido) que no se encuadra en la temática de la ciencia ficción, si no que se puede catalogar dentro del género de suspense, ambientado en la época actual. No tenía especial interés en él por la trama de que trata, pero cuando lo ví por 2€ en la última Feria del Libro de Madrid, no pude resistir la tentación.
Si bien no me ha parecido tan fabuloso como los de Hyperion e Ilión (ya tengo Olympo esperando en la estantería), me ha encantado y llega a la categoría de los muy buenos, con algunas fases soberbias.


Darwin Minor, doctor en física a los dieciocho, marine a los diecinueve, y viudo a los cuarentaymuchos, trabaja como analista independiente para las compañías de seguros que así lo requieren; su talento en la reconstrucción de accidentes, por rocambolescos y aprentemente inexplicables que sean, le han llevado a gozar de un nivel económico más que holgado y un buen puñado de contactos laborales.
Su trabajo es bastante rutinario salvo cuando los accidentes son verdaderas obras de arte a la estupidez humana (no creamos que título de la novela y el nombre del protagonista son al azar).
Pero esta tranquilidad queda truncada cuando se ve envuelto en una conspiración basada en accidentes fraudulentos y demandas a aseguradoras, pero que va mucho mas allá de eso, incluyendo tiroteos, persecuciones, mafias y asesinatos: una espiral de la cual el propio Dar se convertirá en epicentro. La buena noticia será que cuenta con ayuda: la policia, el FBI, los agentes contra el fraude en las aseguradoras, y sobre todo la jefa de investigaciones a cargo del caso, Sydney Olson.

Accidentes y francotiradores, las especialidades de Dar.Una novela con un estilo narrativo que me parece genial, tan característico de su autor, clara pero no sencilla, apelando a la atención del lector para mantenerle en tensión, guardándose un dato relevante para aumentar el interes, y anticipando lo justo para levantar expectativas.
Al principio la historia se centra en el trabajo sobre accidentes, que son bastante curiosos y sirven de buen prólogo para presentar a los personajes, aunque todo aquel que esté mínimamente familiarizado con “leyendas urbanas automovilísticas” reconocerá algunas situaciones, lo que le resta originalidad y fuerza.
Después del intento de asesinato de Dar, la historia hace hincapié en la propia investigación, en el desarrollo del personaje protagonista y en el de su relación con Syd.
Poco a poco la labor de ambos va allanando el camino para lo que ocurrirá en el desenlace final.
La curva de interés es ascendente, primero entretenido e interesante, y cuando uno quiere darse cuenta, ya está implicado con los personajes y sus pesquisas y necesita saber más, igual que los propios protagonistas.

La navaja de Occam: Siendo iguales todas las demás circunstacias, la solución más simple normalmente es la correcta.
El bisturí de Darwin: Siendo iguales todas las demás circunstacias, la solución mas simple normalmente es una estupidez.
Lo peor: el libro empieza bien pero algunos accidentes son demasiado conocidos como para mantener el interés alto, además los protagonistas parecen demasiado perfectos.
Lo mejor: todo se enriquece al avanzar, los personajes se humanizan y la trama engancha. Las escenas de acción son lo que más me ha gustado: la persecución en el Acura NSX es fantástica, y el capítulo “Q de quebrantos”, ambientado en sus años de marine, es digno de inspirar una película.
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Pero q haces? quieres dejar de leer ya !!
Asi estas…..tonto perdio. XD