Con un póster que más parecía de un videojuego, y un tráiler que me dejó una sensación ambigua, finalmente me decidí a verla gracias al interés de un amigo.
El Guía Del Desfiladero (Pathfinder en v.o.) es una película de aventuras épicas a la que la misma catalogación le viene grande.
Dirige un tal Marcus Nispel, cuyas mayores reseñas son encagarse del remake de La Matanza De Texas en 2003 y ser el director de la 2ª unidad en La Búsqueda, de 2004.
El protagonista es Karl Urban cuyos papeles, aunque algo encasillados, me habían gustado bastante en películas como El Señor De Los Anillos (Éomer), Las Crónicas de Riddick (Vaako), El Mito de Bourne (Kirill) y Doom (John Grimm “Reaper”), quizá también por el buen sabor general de las mismas; y precisamente ha sido su papel como Sombra (Ghost en v.o.), el personaje suyo que menos me ha gustado.

Seiscientos años antes de que Cristobal Colón estableciese la primera ruta a las américas, las hordas bárbaras de norteuropa ya hacían incursiones en la zona septentrional de aquel continente.
La historia comienza con el hijo de un jefe vikingo que, horrorizado tras ver como su padre y sus compañeros perpetran una masacre en un poblado de indígenas indios, es dejado atrás, encontrado por un miembro de otra tribu, y adoptado por ellos. Ese niño crecerá para convertirse en un gran guerrero que aúna ambas tradiciones, pero cuando presencia cómo un nuevo ataque vikingo asola su poblado matando a su familia y amigos, decide cobrarse la mayor venganza que pueda sobre los que fueron su antiguo pueblo; a pesar de que los indios basan su cultura en la armonía con su entorno y no pueden presentar batalla, por lo que Sombra apenas contará con ayuda.

La película comienza con bastante acción, pero ya va dejando ver que no está bien llevada. Las escenas tranquilas que narran la historia y dan vida a los personajes son insulsas y no llegas a interesarte por ninguno de los que aparecen en pantalla; y durando una hora y media, se hace aburrida.
En realidad la base es bastante buena, hay una huída-enfrentamiento-engaño que articulan el devenir de la película de forma coherente, y creo que los planteamientos podían haber dado mucho más de sí, pero a la hora de la verdad todo se desinfla y se queda en mediocre, las escenas no se hilan con destreza, los personajes nos son indiferentes y ni siquiera los combates dan de sí.
Mención especial para el diseño de producción, sobre todo al vestuario, dan la sensación de haberse trabajado la documentación o de haber creado un ficción muy firme, el aspecto de la ropa, las armas, las viviendas, los peinados… todo encaja y es efectivo; aunque como podemos comprobar, han usado para la película imaginería anterior como esta ilustración de Frank Frazetta.
Por cierto, el mismo argumento ya ha sido llevado al cine en varias ocasiones, y en concreto podríamos considerar esta película un remake libre de esta otra.

Lo peor para mí, cutreces como el filtro de distorsión de la primera escena, que es tan pobre como si un secuestrador usase un simple trapo para ocultar su voz al teléfono. El discursito del final. Que se hace pesada en general.
Lo mejor para mí, el diseño de los vikingos y sus caballos, que tienen unas armaduras y yelmos de aspecto terrible, y encima son enormes. El vestuario y el aspecto general que presenta todo. Alguna escena de lucha.
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Lo que me alegro de no haberla visto ^_^