Un comentario se merece este libro, aunque sólo sea por lo que me ha costado terminármelo. Y que conste que me gustan los cuentos y que me encantan los volúmenes de relatos breves, así que no han sido ni el género ni la estructura. Simplemente me ha parecido un rollo. Desagradable incluso en algún momento.
Tengo la sensación de que soy un hijo de mi tiempo incapaz a veces de descontextualizarme a mí mismo de mi entorno y abordar una obra del modo en que se supone puede sacársele el mayor provecho.
Pero vamos que no siempre tiene por qué ser así, con este otro caso disfruté leyendo.

Esta recopilación de cuentos de Andersen tiene exactamente eso, historias juveniles de un autor de hace 200 años, para un público de hace 200 años y en una época que dista dos siglos del presente. Y creo que por aquel entonces la gente era más inocente, demasiado beata, bastante bruta y muy triste. O esa me impresión me destila el libro.
Vale, es un clásico; vale, hizo mucho por los cuentos y hoy su fecha de nacimiento es el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil; pero lo que contiene ese libro dificilmente puede catalogarse hoy en día como “cuentos infantiles”.
En Las zapatillas rojas hay una escena que también podemos encontrar de manera parecida en Saw, vamos que a la niña protagonista la cortan los pies a mitad de la historia, y encima solo encuentra redención muriendo al final.
El gorro de dormir del corredor de pimienta es una oda a la pena y a la amargura, nada de “melancolía light”, resulta realmente descorazonador.
Y lo de La dama de los hielos es ya para coger una llantina, menudo final, abatido y desconsolado se queda uno.
Ole Cierraojos y Álbum sin láminas son cuentos construidos con minicuentos sin ton ni son e hilados con el mínimo argumento.
Voy a salvar El compañero de viaje, La reina de las nieves y Lo más increíble, que me han gustado bastante y creo que son muy curiosos y amenos.
El resto son cuentos más o menos catalogables como tal pero me resultaron insulsos y sin mucha gracia.

Hans Christian Andersen
Lo peor para mí, el mundo que presentan las historias me transmite una imágen muy negativa. Resulta tedioso de leer la mayoría del tiempo. A cualquiera que pretenda encontrarse con algo que hoy por hoy entendamos por todo lo que sugiere la palabra cuento, mejor que busque en otro sitio.
Lo mejor para mí, la originalidad de las historias, no son “nuestros cuentos de siempre”. Se supone que esto de leer a los clásicos culturiza y da postín. Así por lo menos tengo mejor perspectiva de lo que han sido los relatos infantiles a lo largo de la historia.
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