La Jungla 4.0, la última entrega de la saga de la Jungla de Cristal, una de esas series cinematográficas que tantisimo me gustan y que forma parte de la infancia de toda la generación de los 80.
Como suele pasar en este tipo de películas la historia se apoya en temas, generalmente miedos y angustias, suficientemente cotidianos como para que le sean cercanos a todo el mundo que paga entrada. Particularmente en el caso que nos ocupa de la cuarta parte de las aventuras de McClane se trata del eterno miedo a la tecnología, conectado con cierta paranoia propia de los tiempos que vivimos, en los que toda nuestra información está tremendamente centralizada y al alcance de unos pocos. En un abrir y cerrar de ojos tienen acceso a nuestro móvil, nuestro correo y el mas mínimo fallo en alguno de los sistemas de seguridad informáticos puede causar que toda esa información privilegiada caiga en manos de quien no deba con las consecuencias que eso tendría.

Todo empieza cuando el FBI es víctima de atentado terrorista de carácter cibernético que promete alterar el orden mundial tal y como lo entendemos. El FBI decide interrogar a todos los posibles hackers sospechosos, entre los que se encuentra Matthew Farrell (Justin Long). El encargado de encontrarlo y llevarlo ante los agentes oficiales es John McClane (Bruce Willis), con tan buena suerte que llega justo a tiempo para evitar que sea asesinado por unos mercenarios a las órdenes de Thomas Gabriel (Timothy Olyphant) y Mai Lihn (Maggie Q). Ambos planean usar un código escrito por Farrell para hacerse con el control de todos los sistemas informáticos americanos y sumir a los Estados Unidos en el más absoluto de los caos. Y por si no tuviera ya suficientes problemas John McClane, su hija Lucy McClane (Mary Elizabeth Winstead), no le pondrá las cosas demasiado fáciles.
Se agradece mucho que la entrega de esta saga siga fiel a sus principios, ya que en esta época donde los directores no tienen ideas para nuevas películas y tienen que tirar de secuelas, precuelas, adaptaciones de cómic o de videojuegos, muchas de esas veces suelen perjudicar tanto el producto final que terminas aborreciendo aquellas que realmente de gustan. Estamos ante un nuevo resurgir de héroes viejos, quizá porque Hollywood, entre tanto adolescente, tanta explosión y tanto argumento sin argumento no ha sido capaz de encontrar personajes, ni actores, que den el relevo a los hombres de acción y aventuras de hace quince o veinte años.![]()
McClane sigue siendo McClane, no se arruga ante los problemas, por grandes y armados que estos sean y estén. Luego está la acción, a raudales; la violencia, mas explícita que otras veces; el humor, más ácido y corrosivo; y las palizas que le caen a McClane, como siempre. Y, por todo ello, estamos ante una peli estupenda. Moderna y clásica a la vez, en el mejor sentido de ambas expresiones. Un poco larga quizá, aunque personalmente no creo que sea un defecto. Claro que tiene escenas que realmente podrian ser imposibles, pero estamos ante una película de las buenas de acción, y las buenas pelis de acción deben de ser así. Acción de principio a fin, tanto es así que si te descuidas 5 minutos comprando palomitas, te has perdido que ya han matado a unos cuantos.
Para mi es una de las películas más espectaculares de los últimos años. Pocas veces se unen con tan buen gusto los efectos de alto presupuesto con la imaginación necesaria para sacarle partido. Como ya he dicho, no es una película realista en sus partes de acción, y todos sabemos que un hombre de cincuenta y tantos años, por muy duro que sea, no puede hacer lo que McClane hace. Pero a nadie que tenga el más mínimo afán por disfrutar de la película le puede importar.
Lo mejor para mi: el regreso de una película como Dios manda, adaptada a los tiempos actuales.
Lo peor para mi: que la hija de McClane sea una chaquetera y se arrime al sol que mas calienta cuando la interesa; ha salido a la madre.
Resumiendo, como en la propia película se dice: “un héroe analógico dentro de un mundo digital”. Pura diversión. Muy recomendable. Yippee ki yai, hijo de puta.
Mi valoración seria de un 9 sobre 10.
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A mi me ha enkantado esta peli, es kojonuda.
Y McClane es un tocho del cine. Pensaba yo ke los productores amarikonarian el personaje para adaptarlo a cine actual mas politikamente korrecto, pero me alegro de haberme ekivokado:
pega a una tía, la llama puta, se la karga y luego dice kestaba wena; no hay dios ke mantenga una konversación kon él porke prefiere solucionar las kosas a tirakos, y en definitiva “o me dices lo ke kiero saber o te inflo a ostias en tu propia kasa” XDDD
Vamos ke no digo ke esa sea una actitud adekuada para la vida, kuidao, solo ke el personaje es auténtiko y kapaz de llevar la peli él solito.
Acción a raudales, wenos personajes de akompañamiento (aunke la hija es un poko chaketera komo dice JB, xo mola), frases muy wapas y encima frikis de regalo.
Esta es de las de no perdérselas, gente.