Se trata del primer largometraje de Juan Antonio Bayona, que viene apadrinado por Guillermo del Toro, y cuyo peso interpretativo recae principalmente en Belén Rueda.
A esta mujer no la tenía ningún aprecio, seguramente por los personajes que ha interpretado en series de televisión y que yo no tragaba, pero he de reconocer que esta vez se ha ganado mi respeto.
En realidad vi esta película un poco de rebote, pero la verdad es que me ha dejado muy buen sabor de boca.

Laura (Belén Rueda) y Carlos (Fernando Cayo), son una pareja que junto a su hijo Simón, decide mudarse y montar una pequeña residencia infantil en el apartado orfanato donde pasó sus primeros años Laura.
Simón siempre ha sido proclive a tener amigos imaginarios, y al llegar a su nueva casa les dice a sus padres que tiene nuevos amigos, pero su madre pronto sospecha que son algo mas que imaginarios por los juegos tan bien preparados que plantean y porque le descubren a Simón secretos que ni Laura ni Carlos le habían revelado al pequeño sobre sí mismo.
La desaparición de Simón el día de la inauguración de la residencia infantil marca un punto de inflexión, ya que sus padres abandonarán toda tarea que no sea buscar a su hijo; sin embargo con el tiempo Carlos lo irá dando por perdido mientras Laura se aferrará a cualquier pista, por increible que parezca, como las que le ofrece la medium Aurora (Geraldine Chaplin).

La película tiene buen ritmo y nunca aburre, aunque como es normal en este género, el principio cuando todos son felices es un mero trámite y sólo sirve como presentación de personajes y entorno.
Realmente no es una cinta de terror al uso, es espectador no dará muchos respingos, aunque hay bastantes escenas de las que crean aprensión, y eso sí, los pocos sustos que se presentan, son de los buenos.
Las interpretaciones a cargo de la pareja protagonista me han sorprendido gratamente, yo solo tenía como referencia sus papeles en TV y desde luego aquí ponen su listón más alto. Carlos aporta el sentido común ante una situación límite, y Laura la fé en ser capaz de mover cielo y tierra para superar esa situación; en especial el personaje de ella me gusta por que no se va ni al extremo de la súper mujer que puede con todo ni al otro de la histérica chillona asustadiza, si no que se comporta congruentemente.
Si el personaje protagonista está bien trabajado y no se queda en meros clichés, no podemos decir los mismo de la ambientación general de la cinta y el planteamiento del guión: casa encantada, fantasmas, amigos imaginarios que sólo ve el niño, desaparición de este y búsqueda por parte de los padres… todo nos suena de otras películas, ¿verdad?
Pero es que aunque no invente nada, la historia está bien llevada, el paso del tiempo hace la historia menos tópica y le da un punto de duro realismo, y el espectador no se plantea nada mas que seguir la trama y ver que sucederá al instante siguiente.
El final soberbio. Con varias vueltas de tuerca bien dadas, y sobre todo el final principal, resulta un golpe duro y seco, con un estilo a Saw haciendo que todo encaje y que resulta gotesco.

Lo peor para mi, la segunda vuelta de tuerca al final me resultó complaciente y ñoña, yo la hubiese eliminado. Está toda llena de tópicos y no se aventura ni un poquito. Se vende encuadrada en género de terror pero lo más importante es el drama madre-hijo.
Lo mejor para mí, los tres sustos contados, que dejan clavado en la butaca (o en el techo si has botado), y se agradece que no se hayan querido meter más de esos otros sustos gratuitos (un gato que sale de repente o cosas así). El final es muy bueno, y duro.
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Lo cierto es que a mi esta mujer me ponía de los nervios, pero hay que reconocer que en esta peli lo borda, lleva ella solita todo el peso de la trama y aunque aparece en todas las escenas no cansa verla, altamente recomendable.