Jodie Foster, cuatro veces nominada a los Oscar y premiada en dos ocasiones con ese galardón en la categoría de mejor actriz principal, como Sarah Tobias en Acusados (Jonathan Kaplan, 1988, ganadora en Oscars ‘89) y como Clarice Starling en El Silencio De Los Corderos (Jonathan Demme, 1991, ganadora en Oscars ‘92), protagoniza esta película dirigida por Neil Jordan, cuya obra más conocida es Entrevista Con El Vampiro (1994).

Érika Bain es una locutora de radio neoyorkina que comparte una vida feliz junto a su pareja, el médico David Kirmani. Pero esta existencia plácida se ve truncada cuando un grupo de jóvenes matan a David y dejan en coma a Érika con una brutal paliza mientras ambos paseaban a su perro por Central Park. Tras recuperarse en el hospital y enterarse de la tragedia, la forma de ver el mundo de la protagonista cambia radicalmente.
Ahora tiene miedo a salir de casa, miedo a todo el mundo, y por eso decide hacerse con un arma. Será a partir de entonces cuando la extraña que hay en ella empiece a tomar el control y la batalla mas importante se libre en su conciencia.
Mientras ella avanza, tras sus pasos va el detective Mercer (interpretado por Terrence Howard, uno de los protagonistas de Crash-2004-) con el que, paradójicamente, irá compartiendo lo que siente hasta afrontar juntos el (valiente) final de la historia.

Una película que me ha gustado bastante, con un principio previsible pero bien llevado y que presenta claramente a los personajes, es a partir del primer cuarto de hora cuando realmente empieza a subir el interés.
Los actores lo hacen bien, sobre todo la protagonista (tengo debilidad por esa nariz y esos ojos); la banda sonora no me dejó ningún recuerdo, así que supongo que correcta y poco más; y en cuanto a trabajo técnico, preciso y sin alardes.
El guión a priori podría recordar a una de Charles Bronson, pero nada que ver, el personaje de Erika evoluciona coherentemente y la investigación de Mercer también, manteniendo una curiosa relación; y el final no desmerece en absoluto las buenas sensaciones que trasmite todo el metraje, si no que se convierte en un gran punto a favor.

Lo peor para mí, el principio, necesario pero un pelín tedioso. Algunos discursos en off de la protagonista me parecen ostentosos y vienen poco a cuento, más aun cuando la intérprete es capaz de transmitir tanto y tan bien.
Lo mejor para mí, Jodie Foster. La historia no decae y se hace muy amena de ver, contiene suspense, drama, investigación y una pizca de acción. El final está muy bien. Es totalmente recomendable.
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Por cierto, que la imagen del cartel me recuerda más a Cate Blanchett que a la propia Jodie Foster, no se.