Se trata de la primera novela del irlandés y estadonunidense Frank McCourt, publicada en 1996 y que se verá continuada en Lo es (1999), El profesor(2005) y Ángela y el niño Jesús (2007).
Con esta primera obra ganó el Premio Pulitzer en 1997, en ella narra su propia infancia y adolescencia, dejando para la segunda parte su juventud y para la tercera su carrera profesional, siendo la última entrega de su serie un cuento de navidad.
Existe una adaptación cinematográfica homónima de este libro realizada en 1999, cuyas caras mas conocidas son Emily Watson como su madre y Robert Carlyle como su padre, aunque no la he visto.


Frankie McCourt es el hijo mayor de Ángela Sheehan y Malachy McCourt, nace en Estados Unidos donde han emigrado y se han conocido sus padres (siendo él la razón de su boda), pero a los pocos años ellos y los hermanos pequeños que han ido naciendo se ven obligados a volver a Irlanda para sobrevivir, aunque lo que allí les espera no es mejor que lo que dejan atrás. La familia, con todos sus niños pequeños, depende de un padre que aun con buen fondo, es un borracho que se bebe el subsidio del paro dejando como última opción a Angela recurrir a la beneficiencia para que sus hijos no se mueran de hambre o frío, cosa que no consigue con todos…
Las aventuras y desventuras del protagonista resultan de lo más interesante, la relación con sus padres y sus hermanos al principio, y luego con sus amigos, profesores y compañeros siempre enriquecen al personaje principal, ya que lo vemos todo a través de sus ojos. La muerte de seres queridos, los juegos, el colegio, las amistades, el trabajo, las diferencias sociales, todo aderezado con el hambre y el frío que pasan en las calles de Limerick va desfilando ante nosotros a través de la infancia de Frankie en una época dura.

Un elemento importante a lo largo de la lectura, es el tratamiento del tiempo, hay pasajes en los que puede describirse todo lo que sucede durante un día (su comunión, o las mañas para buscar comida) o unas semanas (su estancia en el hospital o su trabajo repartiendo carbón) durante muchas páginas, y luego pasar un año simplemente refiriéndolo en una frase.
El mayor punto a favor que creo que tiene este libro es la capacidad del narrador de evolucionar en la forma de expresarse, de llegar al lector. Cuando Frankie es un niño pequeño se explica con muchas frases cortas seguidas y sin puntuar que mezclan ideas, después pasa a separar mejor las frases y articular correctamente sus pensamientos, y termina reflejando sus reflexiones de una forma mas compleja cuando va creciendo; siempre de modo adecuado a la edad que se le supone (salvo en el último capítulo, donde me parece demasiado inocente para todo lo que ha vivido).
Frankie narra la historia desde la perspectiva de un chiquillo de su edad, con inocencia y desenfado, dando un curioso punto de dulzura y candidez a las situaciones mas tristes y amargas, ya que desde su niñez hasta la adolescencia vivirá en la miseria rodeado de podredumbre y pobreza junto con su familia.
Y es que esta novela es un drama, con toques de humor muy bien traídos, pero drama al fín y al cabo, de los que le hacen a uno apreciar más todo lo que tiene y suele no valorar.

Lo peor para mí, el final, porque es más bien un punto y seguido que deja truncada la historia y con ganas de saber qué pasa después. Saber que toda esa pobreza es de verdad, y hay gente que vive así.
Lo mejor para mí, la visión humorística de muchas situaciones que da el personaje y permite al lector sentirse cómodo ante situaciones duras. Saber que toda esa pobreza es de verdad, y se puede salir adelante.
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Éste libro me lo han recomendado dos personas, aunque leyendo la crítica no me convence mucho.
De momento lo dejo anotado para cuando termine de leerme todos los que tengo en espera que son muchos….